lunes, 16 de mayo de 2011

UN POQUITO DE CRISTIANO POR FAVOR.

Me da rabia escribir una fecha, marcar el tiempo.
Incluso en mi quaderno de notas.
Es el tiempo quien nos señala, quien nos marca.
Me da rabia observar ciertas caras de asombro al responderles la cifra de mi pequeña
colección de Kronos.
-Que bien que te conserbas! (como si yo fuera una lata de sardinas o un momia)
No se que concepto tiene la gente del tiempo, de lo vivido,... Pero si me puedo hacer la idea
de que no le tienen el debido respeto.
Si, el sorprendido soy yo. Sorprendido de ver como hay personas que viven con el tópico enquistado de que toda la vitalidad, textura dermica y posibilidades de vivir intensamente se desvanecen a partir de los treinta.
En fin, lo escribo sin animos de aleccionar a nadie; Simplemente recordar que hay que recordar. Que hay que vivir sin marcar ningun punto de partida, sin objetivo final; vivir y también vivir lo
vivido.
Olvidar lo vanal y prejuicioso, eso aún.
El olvido és el fuego que aviva la falsa felicidad.
Ay, ya empiezo a hartarme de hablar del tiempo.
El sueño me vence y cae como un tupido velo sonre mi rendido y aun joven cuerpo.
Ahora,
ya está escrito,
pues,
puedo empezar ya a olvidarme.

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